Artículos destacados:

MENSAJE AL GREMIO NOTARIAL

La imagen del Escribano

La imagen del Escribano Uruguayo

Nuestra comunidad de Escribanos, hoy se preocupa de la imagen que estamos dando a nuestra querida sociedad uruguaya. Como Escribanos somos conscientes de la importancia de nuestra función, y de lo que la sociedad nos necesita, pero cuando nos vemos en el espejo de nuestros clientes, se desvanece en la imagen el valor que sabemos que tenemos. Por eso hoy con este artículo les invitamos a reflexionar, desde la lógica, desde la práctica, la humanidad y desde el amor que tenemos a nuestra profesión.

Hoy entrego estas pequeñas notas, pequeños razonamientos, para que los acompañe día a día en su escritorio, para ayudar a reflexionar sobre la imagen que estamos dando, en los momentos claves de nuestro trabajo cotidiano.

Con este artículo espero solo dar el punta pie inicial, de un largo trabajo, que todos como comunidad llevemos a cabo. El primer paso es la toma de consciencia, y hacia ella vamos con las próximas palabras.

Lo primero que invito a pensar es que cuando hablamos de imagen estamos hablando de comunicación, es la imagen que estamos dando como interlocutores en el contexto de nuestra profesión.

Cuando el receptor (público al que se dirige la comunicación) recibe la misma, ubica el comunicado en un contexto, que está relacionado con la imagen que tiene del emisor (del Escribano en particular, pero también del Escribano en general). Y a su vez las dialécticas que forman esas comunicaciones van retroalimentándose en la formación de la imagen del emisor.

Esa imagen depende de variadas situaciones y agentes, como ser:

  1. La opinión pública.
  2. Medios de Comunicación.
  3. Líderes de Opinión.
  4. Diversidad de públicos
  5. Cultura y/o subculturas nuestra comunidad.
  6. Filosofía de la Comunidad.
  7. Trato directo con el público.
  8. Trato directo con los medios.
  9. Transparencia.
  10. Responsabilidad social.

¿Pero cuál es nuestra cultura? ¿Cuál es nuestra filosofía? ¿Cuál es nuestra identidad? ¿Podemos comunicarnos sin saber quiénes somos? ¿Podemos comunicarnos en forma efectiva sin ser consciente de quiénes somos?

Acá es que surgen temas de psicología y sociología. Porque la imagen no es algo que se pueda imponer desde afuera o desde arriba, depende de la cultura que nace del relacionamiento cotidiano entre los integrantes de nuestra comunidad.

Este punto se presenta como algo complejo, por la diversidad, distribución y cantidad de Escribanos en Uruguay y porque tenemos como pre-imagen la imagen de la institución Escribano, que a su vez está sometida a cambios en la sociedad que tienen que ver con la dicotomía certidumbre-incertidumbre, seguridad jurídica, ética, que está inmersa en un cambio social, que también afecta a la educación y a las profesiones, porque ya no se aprende para saber una profesión para toda la vida.

“En la modernidad liquida ya no cabe la idea de conocimientos permanentes, duraderos e invariables”. Así un rector de la Universidad de Yale expresa: “en la actual economía del conocimiento (…) las característica más importante de una persona altamente educada no es el conocimiento sobre temas específicos, sino la presteza para asimilar información nueva y resolver problemas (…) Dominar determinado cuerpo de conocimientos tiene escaso valor permanente en un mundo en rápida transformación. Los alumnos que aspiran a ser líderes en el comercio, la medicina, el derecho, en el gobierno o en el mundo académico necesitan que su mente haya “disciplina”: la habilidad para adaptarse a circunstancias en cambo constante, para confrontar hechos nuevos y encontrar modos creativos para resolver problemas”.[1]

De lo dicho hasta ahora, surge la idea de que no podemos dejar de comunicar, porque justamente a través de las comunicaciones es que en forma consciente o inconsciente creamos nuestra imagen. Sí lo tenemos que hacer siendo responsables, tratando de ser consciente de nuestra cultura, de la filosofía que queremos tener y de la responsabilidad social que nos toca vivir en los cambios sociales relacionados.

El camino que nos lleva a ser consciente de quienes somos, no es fácil, solo se puede decir que se debe empezar de la única manera posible, reflexionando sobre qué es ser Escribano. Reflexiones que debemos hacer entre todos.

Ser Escribano no solo tiene que ver con una función jurídica, el Escribano desde el principio de su historia tiene una función social, es el que crea junto a la gente la ley para las partes, el contrato, escuchando, asesorando, entendiendo todas las vicisitudes no solo jurídicas, y especialmente la ética, porque el Escribano en un mundo donde está en crisis el concepto de ética, el Escribano está para hacer que las cosas se hagan éticamente. El notariado lleva consigo una dimensión ética social, pues su función social lo lleva a asumir una actitud ética activa al colaborar con la justicia y la paz en las relaciones de las partes.

También debemos reflexionar en cómo adaptarnos a este mundo líquido, reflexionar como uno de sus fundamentos es parte en el Derecho de nuestra piedra fundamental, la dicotomía certidumbre-incertidumbre, porque el Derecho siempre buscó crear certezas, teniendo en cuenta la incertidumbre, que el Escribano crea certezas al crear un contrato entre las partes. Debemos preguntarnos, en cómo hacerlo sin perder de vista, que las certezas siguen siendo necesarias, que la falta de certeza dejan el camino libre a los faltos de ética, y que la ética es algo que se crea socialmente, y el Escribano es y debe ser uno de sus principales agentes.

Reflexionar que tenemos que comunicar teniendo en cuenta todas las vicisitudes, y que cada comunicación es parte dentro de un sistema mayor, y por lo cual se tiene que diseñar y proyectar teniendo en cuenta el todo.

También tenemos que tener en cuenta, buscar la fluidez de la comunicación tanto interna como externa (de nuestra comunidad), y para eso debemos diseñar estrategias, tales como integrar los nuevos medios de comunicación con los viejos, los medios masivos con los medios directos, conectándose más con los públicos en forma directa (tanto público interno como externo).

Debemos fortalecer la conciencia de cultura en esta Institución, y eso se hace comunicando, escuchando, integrando y creando en equipo.

Se debe tener siempre presencia en los medios, y repetir nuestra filosofía, porque la repetición es uno de los medios que se usan para fijar una imagen en el público. (Por eso debe pensarse, diseñarse y repetir siempre lo mismo.). Siempre hay que tener en cuenta que esta imagen, esta filosofía, esta cultura de nuestra comunidad, debe ser autentica, somos Escribanos profesionales de la Ética, y debemos ir con la verdad y transparencia como carta de presentación.

Nuestra difícil tarea, intervenir en algo tan frágil como la dicotomía certidumbre-incertidumbre, en esta balanza de la justicia de hoy en día casi tan virtual que parece escapársenos de las manos, es una oportunidad para retribuir a nuestra sociedad y para sentirnos orgullosos de lo que podemos enfrentar día a día.

Entre la encrucijada de certidumbre incertidumbre llegamos al final de este artículo y al principio de una reflexión entre todos.

[1] Cf. Zygmunt Bauman, Los retos de la educación en la modernidad líquida, 2007, Barcelona, Gedisa, 46 pp; Archipiélago de Excepciones, 2008, Buenos Aires, Editorial Katz, 134pp.