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MENSAJE AL GREMIO NOTARIAL

¿Quién es el Escribano?

El Escribano es un jurista, formado en la Universidad de la República o en una Universidad privada, un asesor de confianza, independiente e imparcial, que cuida los intereses de sus clientes y les evita conflictos legales.

El Escribano cursó sus estudios en Facultad de Derecho, compartiendo los primeros cuatro años de su carrera con los abogados y dos años extra especializándose en técnicas notariales, teóricas y prácticas al mismo tiempo. En estos años de especialización profundiza temas de derecho civil, comercial, procesal y hace proyectos de documentos notariales constantemente, de día y de noche. Por lo que se trata de un profesional altamente cualificado.

El Escribano debe actualizarse constantemente, para estar a la par de los cambios sociales, tecnológicos y por supuesto de la legislación.

A lo expresado debe agregarse que el Escribano en Uruguay no es sólo un fedatario, sino que es además un profesional de Derecho, que comparte igual preparación que los demás profesionales de Derecho en muchas materias y posee más preparación que éstos en Derecho Civil como Comercial (registral, sucesorio, societario, contractual, tributario, por nombrar algunos), por la naturaleza de su función a ejercer. Gracias a esto, brinda seguridad jurídica a las personas: asesorándolas legalmente. Es un jurista experto en Derecho privado, que brinda con total imparcialidad a las personas que consultan su asesoría.

¿Qué hace un Escribano?

El Escribano, asesora, construye paz social, evitando posibles litigios y problemas legales, garantizando la legitimidad y creando seguridad jurídica.

Lo más importante es que el Escribano está preparado para interpretar la voluntad, por lo que escucha al cliente asesorando de acuerdo a las consecuencias jurídicas que pueden tener sus actos, y abriéndole un abanico de opciones para que el propio cliente decida cual le conviene más. Adecua la voluntad de las partes a la norma jurídica, interpretando lo que las partes expresan, traduciéndola a la terminología jurídica.

Asegurando además la eficacia del negocio, o sea, que las partes obtengan la finalidad perseguida, la que se ajusta a Derecho, encontrándose el equilibrio en todo negocio jurídico; se pone fin al conflicto de intereses, conciliándolos en el contrato. Tal equilibrio se consigue fundamentalmente por la imparcialidad que caracteriza la actuación del Escribano, condición que lo diferencia nítidamente del abogado. Su función es proteger a su cliente, pero a su vez evitando perjudicar a la otra parte, debiendo siempre actuar con lealtad.

Su función tiene consecuencias que se pueden clasificar en forma inmediata y mediata.

En forma inmediata el profesional Escribano (o mirado desde el punto de vista del cliente), actúa en el marco de lo que jurídicamente se llama “seguridad jurídica”, lo que en lenguaje coloquial significa que el Escribano tiene como finalidad, realizar actos a la luz de todo su conocimiento jurídico y la potestad de dar fe pública, que le den la certeza al cliente, que cree que tiene un derecho en relación a una cosa o a una persona, que ese derecho exista de verdad y nadie le pueda decir lo contrario.

En forma mediata (o mirada desde el punto de vista de la sociedad) asegura la estabilidad en el tráfico jurídico, esto es un paso previo necesario para evitar crisis económicas, y por ende crisis sociales, defendiendo por su magnitud los derechos humanos de cada ciudadano.

¿El Escribano se adapta a los cambios tecnológicos?

Los Escribanos se perfeccionan día a día para adelantarse y prevenir todos los cambios, con la intención de asimilarlos con la mayor rapidez y así adaptarse a los mismos, sin perder la esencia de su función.

Desde este punto de vista el Escribano se tiene que adaptar a cambios sociales que trae consigo la globalización. Cambios en los cuales, al Escribano, no solo le toca adaptarse a las nuevas tecnologías, sino ser más consciente de su función, y cuidar de que los cambios no sean más importantes que las voluntades de los seres humanos que firman.

¿En qué áreas actúa el Escribano?

En este marco de seguridad jurídica, justicia y paz social, el Escribano puede actuar en todas las áreas, donde se necesite expresar la voluntad, y donde se pueda llegar a un acuerdo sin necesidad de litigar, por lo cual el Escribano puede trabajar en ámbitos como Derecho de Familia, Derecho Sucesorio, Derecho Comercial, Derecho Internacional, Derecho Civil; esto quiere decir que puede intervenir en testamentos, sucesiones, arrendamientos, sociedades comerciales, compraventas, donaciones, contratos de todos los tipos y mediación.

Corresponde también al Escribano, por ser también función de éste, asistir a las personas en procesos judiciales de jurisdicción voluntaria. Por ejemplo, en el trámite de sucesiones, para lo que está especialmente preparado dados sus conocimientos de Derecho sustancial en la materia.

¿Cuándo es necesario consultar a un Escribano?

El Escribano tiene la difícil función de mediar en los últimos acuerdos que se realizan en una negociación (como por ejemplo compraventa), donde las partes llegan a la escribanía, sabiendo que por ejemplo quieren comprar y vender a tal precio, y no prevén por falta de experiencia, cientos de vicisitudes que se pueden dar en un negocio jurídico, como ser impuesto, plazo, intereses, cambios de las circunstancias, como problemáticas jurídicas del objeto de la negociación. Por lo que siempre es menester que se consulte a un Escribano antes de concretar el negocio, ya que a veces un detalle muy pequeño puede complejizar lo que aparentemente para una vista no entrenada en lo jurídico no significa nada.

Acude a tu Escribano si vas a comprar o vender tu casa o  tu auto, si te estas por casar o convivir para informarte sobre el régimen de bienes, otorgar un poder o carta poder, hacer testamento, constituir una sociedad, así como por cualquier acontecimiento que tenga consecuencias jurídicas, como la muerte, la enfermedad, o por cualquier otro tipo de contratación o negociación.

A la luz de los conocimientos de tu Escribano podrás realizar una acción jurídica con consecuencias jurídicas de forma consciente y responsable.

¿Cuánto demora un Escribano en hacer su trabajo?

La complejidad y tiempo depende de cada caso concreto, depende del estado en que se encuentre la documentación, de las partes y profesionales que intervienen, y de la disponibilidad de estas como de la demora que se produce en las oficinas de las que dependemos.

El Escribano es un asesor de confianza, que necesita que usted confié en él. Ya que un Escribano es teórico, práctico y sobre todo es precavido por la seguridad de su cliente, tomara el tiempo que sea necesario para hacer su trabajo de la forma más eficiente. Un Escribano es un técnico en Derecho, es responsable, eficiente y eficaz y sabe cómo hacer su trabajo.

Su trabajo no es fácil, es complejo y necesita de la mayor atención por la seguridad de todas las partes.

Más vale perder un minuto en la vida que los derechos en un segundo.

¿Qué Escribano elegir?

A su Escribano lo debe elegir por la confianza que provoque en usted o por ser una persona que actúa éticamente, o en su defecto, por recomendaciones de otras personas, que expresen estas cualidades sobre el profesional.

¿Es caro contratar a su Escribano?

El precio que usted pague al Escribano siempre será inferior a los costos que usted evita gracias a su diligencia.

La mayor parte del dinero que abona a su Escribano, no está destinado al Escribano mismo sino a su tarea, tasas, impuestos, trámites, gestores, como otros gastos que dependerán del caso en particular.

Acudir a su Escribano es siempre la forma más económica de adquirir seguridad y por lo tanto, tranquilidad. Realizar cualquier tipo de contrato sin haber sido asesorado por un profesional del derecho puede causar fuertes consecuencias jurídicas para todas las partes que se hayan visto involucradas, desde la perdida de los bienes tratados, graves perjuicios económicos e incluso hasta penas penitenciarias.